En última instancia, el Reino de los Cielos nos llama a una conversión continua, al discipulado y a seguir a Cristo. Es un recordatorio de que nuestra ciudadanía está en el cielo (Filipenses 3:20), y que estamos llamados a ser sal y luz en este mundo, anticipando el día cuando Dios sea "todo en todos" (1 Corintios 15:28).
Para Jesucristo, el Reino de los Cielos no era solo un concepto futuro y escatológico, sino también una realidad presente. Él enseñó que el Reino ya estaba presente en su ministerio, sanando a los enfermos, perdonando pecados y llamando a la gente a seguirle (Lucas 11:20, Mateo 12:28). kingdom of heaven espa%C3%B1ol
La noción del Reino de los Cielos tiene sus raíces en las Escrituras Hebreas y Cristianas. En el Antiguo Testamento, se menciona la idea de un reino futuro donde Dios reinará sobre su pueblo. Por ejemplo, en el libro de Daniel (Daniel 2:44, 7:13-14), se describe un reino eterno que Dios establecerá, el cual será entregado al pueblo de los santos del Altísimo. En última instancia, el Reino de los Cielos